el planetario de la niña gusana |
![]() http://elplanetariodegusana.blogia.com VIAJES ENTRE LO POSIBLE Y LO IMPOSIBLE
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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.
Sábado noche. Unos planes que llevaban preparándose dos semanas se quedan en agua de borrajas a última hora. Pero si se tiene ganas, se sale... aunque lo de sola todavía no me lo planteo... Un bar, música y dos amigas que me acompañen es suficiente. A su vez una de ellas había quedado con otro grupo de amigas (que venían todas ellas con su respectivo y a las cuales no les hizo demasiado caso, todo sea dicho). Pues esta chica en cuestión, es muy bailonga. Y ahí estaba ella... bailando todo lo que pusiesen, sin darse cuenta que, a su vez, un hombre de pequeña estatura bailaba detrás de ella con la convicción en la cara de que la tenía en el bote. Yo no puedo reprimir la risa, porque el individuo tiene una forma muy singular de bailar y sus muecas de John Travolta son graciosísimas. Ella comienza a esquivarle... o al menos a intentarlo... pero sin gran resultado. Oigo el comentario de él a un amigo que he acuñado como la frase del fin de semana: "En el minuto 91 aún se puede ganar el partido" Estoy segura de que ahora sí puede oir mis carcajadas... pero no le importa. Sigue con sus bailes que forman parte de su ritual de cortejo mientras una amiga de ella nos dice: "A ese lo conozco yo... Trabajaba conmigo (omitiremos el lugar y el cargo) y le echaron porque le metieron en la cárcel por pederasta" "Le llamábamos Tamagotchi" Imaginad la cara de mi amiga, que había pasado de tomárselo a risa al miedo. Y aún alucinada no para de repetirme: "Mira si está mal la cosa que ahora, además de que te guste el tío tienes que pedirle su CV y sus antecedentes penales" Desde luego, la fauna nocturna está muy malamente... Por seguir de alguna manera con mis anécdotas recientes os contaré una cosa curiosa que me ocurrió ayer domingo. Fui a un centro comercial para, aprovechando la explotación de los dependientes que tienen que currar algunos Domingos, saciar mis ansias consumistas. Si bien no compré demasiado, me dediqué a mirar todas las tendencias en todas las tiendas habidas y por haber. Por otro lado, tenía muy claro la lista de cosas que necesitaba comprar… pero basta que busques algo concreto para que encuentres cualquier cosa menos eso. Buscaba unos zapatos negros de tacón. Preferiblemente de punta. Me adentré en el temido mundo de los zapatos… que este año van desde las manoletinas planas planísimas a los zapatos con tacones de 10 o 12 cms, pasando por las sandalias de cuña. Y allí estaba yo, en ZARA, probándome unos zapatos negros que se asemejaban bastante a lo que andaba buscando. Pero como ya he dicho, los zapatos de tacón este año tienen muuucho tacón, cosa que me encanta pero que no los hace cómodos en absoluto. Pues eso, que me había calzado un zapato negro con un tacón de 12 cms y lo revisaba exhaustivamente cuando levanto la cabeza y veo una pareja que se dirigía hacia mí. Ella miraba todas las prendas como si fuera sola y él miraba mi zapato con una sonrisa… difícil de describir. Por un momento pienso que debo verme ridícula haciendo equilibrios sobre un pie, porque mi otro pie lleva una bailarina completamente plana, y me vuelvo a revisar los pies. Al levantar la cabeza veo que continúa con la misma sonrisilla. En un acto de valentía (por la peligrosidad del acto) o de exhibicionismo, decido calzarme el otro zapato del par. El espejo está a unos 15 metros y no sé si voy a conseguir ponerme frente a él sin hacer el mayor de los ridículos. Me siento poderosa sobre esos zapatos y camino como si los hubiese llevado toda la vida. De hecho no sería el primer par que me compró con ese tacón, pero no suelo llevarlos. Observo por el rabillo del ojo al individuo, desde el espejo, y confirmo que todavía sigue mis pasos… o los de mis zapatos. Creo que no pueden resultar nada atractivos con mis vaqueros viejos y mojados casi hasta la rodilla por la lluvia, pero parece que él los mira como si los llevase con una minifalda… Por un momento pienso que voy a comprármelos inmediatamente, pero cuando se aleja, con sus brazos llenos de prendas que su pareja le ha ido endosando, vuelvo a sentirme incómoda sobre los stilettos y decido devolverlos a su lugar. Decididamente, seguiré buscando el par adecuado… La mejor forma de inaugurar como sección “El personaje de la semana” es hacerle un homenaje a aquella que debiera habérselo hecho ya hace algún tiempo… mi abuela. El porqué de hacerlo hoy es que hace un mes que murió. Y a veces necesitamos de una ausencia para darnos cuenta de lo que hemos perdido (en otros casos la ausencia es contrariamente positiva… y sirve para darse cuenta de que lo que tenías no merecía la pena…). Mi abuela fue una luchadora nata. Mujer trabajadora donde las haya, que sacó adelante a su marido (cuando todavía era su novio) y a la familia que éste debía mantener como huérfano y mayor de siete hermanos. Ella le pagó el alquiler de su primera cámara fotográfica trabajando en el Hotel Oriente y él, poco a poco, se hizo un hueco en el mundo de la Sociedad fotográfica de Zaragoza. Todo lo que tuvieron fue fruto de su esfuerzo. Ella siempre fue una mujer cabal… a riesgo de parecer en ocasiones fría, distante y calculadora. A veces no parecía la abuela típica. Si bien, nos ganaba con algunos de sus platos típicos (como los canelones o los flanes) y nos contaba historias o canciones que aprendíamos de memoria, nunca fue una mujer “rocera”. Pequeña y de talla casi infantil era una mujer con un gran carácter, que conservó hasta el final de sus 93 años de vida. Con una gran predilección por sus dos nietas (pues ella tuvo tres varones) siempre le decía a mi madre lo afortunada que era de haber tenido chicas, porque ellas serían las que cuidaran después de los padres. Y a nosotras nos hacía enfurecer con sus comentarios machistas, tales como: “¿Dónde está el novio? ¿Trabajando? Eso, eso… que trabaje él… ¡que tú no vas a trabajar!” Me quedo con la imagen suya cantándonos las canciones de los cabezudos del Pilar, haciendo jabón de tajo o enseñándonos “los tesoros” que guardaba celosamente para nosotras hasta el día en que muriera. Un beso, abuela. Me imagino los comentarios de Anro cuando empiece a leer esta entrada. No me preguntes por qué escogí esta película, porque yo no lo hice. Es más, ni siquiera había oído hablar de ella. Pero ayer me sugirió mi hermana ir a verla al cine y después de enterarme del argumento de la película, pensé que era una peli muy de Domingo (para no pensar) y perfecta para ir a verla con tu hermana (o con tu madre… que se moría de ganas). Y, aunque la fila 5 en el asiento más ladeado de una gran sala me puso dolor de cuello; y, aunque mi butaca estuviese casi suelta y el de detrás decidiese no parar de mecerme en todo el rato… la película me dejó un gusto más que dulce. Las películas no dejan de ser buenas o malas, pero la predisposición las hace mejores o peores. Y el verme reflejada en tantas cosas… Porque, aunque gracias a Dios, mi madre no se comporta como Diane Keaton tiene muchos puntos de madre sobreprotectora y ese especial interés por la vida amorosa de sus hijas. También veo la obsesión por los lunares… jeje… pero en este caso, de mi hermana Lorelay. Yo, por mi parte, aunque no ando buscando al hombre de mi vida también me encuentro en ese punto de desamor… Y en el fondo, algo de mí busca al “Johnny” bohemio, que me dibuje corazones en la mano con un lápiz rojo (aunque no sepa tocar la guitarra). Que seguro que a mi madre también le encantaría. Mariposas, lo que se dice mariposas, no tengo en el estómago… son más bien ranas, sapos y culebras. Y es que soy de un fino que no se puede aguantar, y virus estomacal que corre, virus estomacal que cojo. ¡¡Con lo a gusto que me comería yo ahora una caja de bombones del Jeff de Bruges!! Claro, todo el día viendo en la tele las monas de pascua gigantes de chocolate, que me he puesto mala sólo de pensarlo. Y eso que a mí el chocolate es algo que no me priva, que puedo vivir sin él… pero saber que si me lo como me va a sentar como una patada en el estómago hace que me apetezca más. De pequeña ni lo probaba. Y las chucherías tan apenas… ¡Cuánto más mayor, más golosa! Y estos achaques… ¿será la edad? Empieza mi depresión precumpleaños El siguiente personaje al que me apetece homenajear es a esta mujer que despierta tantas controversias, pero que a mí me encanta. A ver dónde encuentras otra heroína que surja de los barrios más castizos con su "ejque" por acento, mezclándose con una familia que bien podría protagonizar un serial tipo "Santa Bárbara" o "Falcon Crest" y transformándose poco a poco en icono televisivo. ¿Quien se puede resistir a frases legendarias como "Andrea, coño, cómete el pollo"... a sus rifirrafes con el Lecquio (que también es para echarle de comer aparte)... o a sus actuaciones estelares como la de Madonna en el carnaval 2007 de Santa Cruz de Tenerife o imitando a la misma con la Terremoto de Alcorcón?¿La habéis visto retando a Edurne con el "In yur ais"? Mortal!! Y como muestra os dejo una cancioncita que me han pegado y que yo no tenía ni idea que la autora de su popularidad era mi propia musa: Pim, pam, pum, tengo una pistola Pim, pam, pum, que dispara sola Pim, pam, pum, tengo yo un revólver Pim, pam, pum, que dispara el doble Ya sé que me diréis que la canción es vieja, pero no la recordaba... Una pena no poder verla en el curro por las mañanas. Arriba la Esteban!!!! De vuelta de la pequeña escapada fraternal a Gran Canaria, quemadita (muy quemadita) por el sol canario que tanto engaña, vuelvo a mi mostrador de esta ciudad de interior… ciudad de viento y de temperaturas extremas que hoy me recibe con 30 grados de nada… demasiado para un mes de Abril. Y resumiendo mi viaje de toma de contacto con las islas, diré que regreso con ganas de más. Con una sana envidia al ritmo de vida pausado que se respira en la isla y al olor a mar. No visitamos tanto como nos recomendó Anro, porque 4 días de escapada no dan para mucho si descuentas los tiempos de vuelos y esperas eternas en los aeropuertos. Porque eso no cambia… vaya donde vaya algún avión estará retrasado. Así mismo le pido disculpas desde aquí por no visitarle, pero espero que entienda lo precipitado que fue todo el transcurso del viaje. Aunque sí conocimos la ciudad de Las Palmas y su paisaje de intemporalidad. Recorrimos Vegueta y Triana. Nos hicimos unas expertas en las líneas de guaguas, sobretodo en la 17 después de cogerla una primera vez en sentido contrario. Nos enamoramos de los contrastes de Maspalomas y nos relajamos en su arena (tanto que volví con la espalda, el escote y la cara como una alemana en sus primeras tomas de sol) (ahora ya estoy en la fase lagarta, mudando la piel). Y a nuestra vuelta nos trajimos un trocito de isla en forma de manjares de la tierra: mojo verde y rojo, chorizo canario y unos dulces a base de claras de huevo llamados tentaciones, que casi me comí antes de llegar a Zaragoza en nuestra larga espera en la T4 de Barajas… Un poquito de sabor canario. |